Seguros en Plantas de Cogeneración
Seguros en Plantas de Cogeneración
El Seguro de Grandes Averías
Los seguros
juegan una baza importante durante toda la vida del proyecto. El promotor de la
planta, en general, sacrifica una parte de la rentabilidad del proyecto de
construcción y explotación de una planta de cogeneración para asegurar el
retorno de la inversión esperado y el beneficio que se estableció en el plan de
negocio. Así, trata de “atar” cualquier cosa que pueda convertirse en una
incógnita y convertirse en un coste inesperado que amenace el negocio.
Por ello, en
general la construcción de estas plantas se realiza con un contrato ‘llave en
mano’, que incluye ingeniería, suministro y construcción de la instalación (EPC
del inglés Engineering, Procurement and Construction), en los que no
sólo se establece la definición de la planta, el alcance del suministro, los
costes y los plazos de ejecución, sino que además el constructor, también
llamado contratista EPC, debe demostrar al promotor de la instalación la
potencia de la instalación, su capacidad de producción, su fiabilidad, el
consumo de recursos (especialmente el combustible) y la disponibilidad de la
instalación durante un periodo de tiempo.
Por otro
lado, en la mayoría de los casos se asegura la correcta explotación contratando
la operación y el mantenimiento de la instalación con una empresa especializada,
que puede ser una filial del contratista del EPC o una empresa que ofrezca
servicios de operación y mantenimiento de este tipo de plantas. De esta forma
se asegura que ante un problema técnico, como una avería, un consumo excesivo,
etc, no se verá afectado por una batalla entre el constructor de la planta y la
empresa que la opera, sobre de quien es la responsabilidad: en ningún caso será
suya.
Pero queda
un tercer caso no cubierto, que puede suponer un riesgo inasumible: una avería
fortuita, de gran alcance, que suponga un alto coste de reparación y la parada
de la planta durante un periodo prolongado, periodo en el que no habrá ingresos
y en cambio los gastos fijos se mantendrán (habrá pues una pérdida neta y se
perderá un beneficio que se esperaba, llamado lucro cesante). Estas averías de
gran alcance no suelen estar cubiertas por la garantía del constructor, ni por
la empresa de operación y mantenimiento, que para evitar arruinarse suele poner
un límite a su responsabilidad.
Para cubrir
esas averías, además de los seguros habituales (responsabilidad civil,
incendio, responsabilidad patronal, etc.) suele contratarse un seguro de
GRANDES AVERÍAS, que cubre aquellas averías fortuitas no debidas a una
negligencia franca del constructor, el operador o el promotor. El seguro suele
cubrir tanto los costes de reparación totales (mano de obra, materiales, medios
y subcontratos) como el lucro cesante, el beneficio que el promotor deja de
recibir por la parada de planta más, en algunos casos, los costes de
amortización.
Estos
seguros inicialmente fueron muy poco rentables para las empresas aseguradoras,
por el desconocimiento del riesgo, por las bajas primas que en principio se
cobraban, y por la picaresca de determinados promotores, intentando que la
compañía aseguradora cubriera mantenimientos normales como grandes averías.
Por ello,
los seguros actuales tienen una serie de características:
1. Tienen una
franquicia elevada, de forma que las averías hasta un determinado coste, sean
fortuitas o no, no están cubiertas. En caso de gran avería esa franquicia debe
asumirla el promotor, y se descuenta del importe de la reparación. El lucro
cesante suele tener también un límite en el número de meses que se percibe, y
la cantidad se establece de antemano.
2. Los seguros
penalizan a aquellas ingenierías y aquellas tecnologías que han demostrado una
especial siniestralidad, cobrando primas adicionales si entienden que puede
relacionarse una tecnología o una empresa con esa siniestralidad elevada
3. Los peritos
encargados de realizar la tasación del siniestro tienen una formación técnica
mucho más avanzada que los que lo hacían inicialmente, que eran peritos
generalistas. Tienen además criterios bastante restrictivos y dominan
perfectamente el sector
4. Las primas se
adaptan mucho mejor al riesgo que inicialmente, y son muchísimo más elevadas
que en su origen
5. Tienen en
cuenta los periodos de grandes revisiones, y descuentan en sus indemnizaciones
la parte correspondiente a mantenimientos programados. Si una máquina está
próxima a una gran revisión u overhaul, y sufre una gran avería que la
inutiliza, el coste de la reparación irá por cuenta del seguro y el
promotor se encontrará una máquina perfectamente revisada y lista para
funcionar durante otro largo periodo: se habrá ahorrado así un coste elevado
que le correspondía. En general, en la actualidad a un perito tasador no se le
escapan estos detalles que anteriormente peritos con menos experiencia en el
sector desconocían. En este caso habrá una liquidación que podrá descontar una
parte o todo el coste previsto del overhaul.
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