Mantenimiento Predictivo
Pero
¿es el mantenimiento predictivo es una elucubración mental o realmente tiene
alguna aplicación práctica en un entorno industrial real, y especialmente, en
una planta de cogeneración?
Probablemente,
quien así lo plantea está pensando únicamente en el análisis de vibraciones. El
precio de los equipos, la baja preparación de muchos técnicos, las dificultades
de formación y lo complicado que resulta el análisis de los resultados a la
hora de tomar decisiones basadas en éstos, han creado una mala fama a dicha
técnica, que ha lastrado la imagen del mantenimiento predictivo.
Y no es que el análisis de vibraciones no sea una técnica soberbia sobre el
papel. Simplemente, es que es complicada. Son tantas variables las que hay que
tener en cuenta que hay que ser un gran experto para sacar conclusiones
válidas, conclusiones fiables, que por ejemplo nos hagan tomar la decisión de
abrir una máquina cara y cambiar sus rodamientos, o alinear, o rectificar un
eje.
¿Pero el mantenimiento predictivo es únicamente análisis de vibraciones? Por
supuesto que no. No es lo mismo cuestionarse el análisis de vibraciones como
técnica fiable que el mantenimiento predictivo en general.
Recordemos que el alma del mantenimiento predictivo es, precisamente, la
predicción. Se basa en tratar de predecir el estado de una máquina
relacionándolo con una variable física de fácil medición. Por tanto, parece que
el mantenimiento predictivo no es sólo el análisis de vibraciones. ¿Y qué
variables físicas podemos relacionar con el desgaste? Muchas: la temperatura,
la presión, la composición fisicoquímica de un aceite de lubricación. Hasta el
aspecto físico de una máquina puede relacionarse con su estado.
Así, tomar lectura de la presión de descarga de una bomba, y ver su evolución
en el tiempo nos puede dar una idea del estado de ésta (posibles obstrucciones
en la admisión, estado del rodete). Tomar la temperatura de los rodamientos de
un motor diariamente es también mantenimiento predictivo, por ejemplo.
Pueden establecerse en dos categorías relacionadas con las tareas de
mantenimiento predictivo: las fáciles y las menos fáciles. Dentro de las
fáciles estaría las inspecciones visuales de los equipos, las tomas de datos
con instrumentación instalada de forma permanente (termómetros, manómetros,
caudalímetros, medidas de desplazamiento o vibración, etc). Dentro de las menos
fáciles yo destacaría cuatro técnicas: las boroscopias, los análisis de
vibraciones, las termografías y los análisis de aceite.
Es evidente que las primeras son de tan fácil implementación, de tan bajo coste
y tan evidentemente útiles que responden al título del tema propuesto por Chema
de forma incontestable: desde luego que tienen posibilidades reales de
aplicación.
Las segundas requieren de equipos más sofisticados y de conocimientos algo más
avanzados.
Las boroscopias requieren del manejo de un equipo óptico sencillo. Requieren
algo más de formación sobre lo que se espera observar. Parece obvio que
introducir una pequeña cámara o lente en el interior de un gran motor de
combustión para observar el estado de las camisas es más útil que abrir el motor.
Si hablamos de turbinas de gas o de vapor, todavía es mucho más obvio.
Sobre los análisis de aceites, necesitan de un laboratorio bien equipado, y de
químicos que interpreten sus resultados. Pero este es un servicio que suele
prestar de forma gratuita el suministrador de aceite Desde luego, son juez y
parte, y pueden recomendarnos la sustitución del aceite sin que haya llegado el
momento. Pero con un mínimo de formación podemos interpretar los resultados del
laboratorio de forma independiente, y usar al suministrador no para seguir sus
recomendaciones, sino para interpretar nosotros mismos los resultados
Sobre termografías y mediciones termométricas, los equipos han bajado mucho de
precio. Por menos de 5.000 euros pueden adquirirse ya cámaras termográficas de
excelentes prestaciones. Y la interpretación de los resultados es francamente
sencilla.
Y sobre la técnica estrella del mantenimiento predictivo, el análisis de
vibraciones, ya hemos hablado del alto precio de los equipos y de la dificultad
de la interpretación de los resultados.
Muchos responsables de mantenimiento se plantean estas predictivas como
trabajos a subcontratar, para realizarlas una vez al trimestre, o incluso una
vez al año y que se eliminan en cuanto se plantea una reducción de gastos.
Quizás se olviden de que tan importante como el valor absoluto es la evolución
del valor, de la variable física medida. Y que cuanto antes se detecte el
problema mejor podremos programar la intervención o corregir el problema.
Por tanto, una opinión sensata sobre el mantenimiento predictivo podría ser la
siguiente: Predictivo sí, siempre, aplicando las técnicas más sencillas
posibles, aplicadas por los técnicos habituales de la planta de forma constante
y analizando constantemente la evolución de las variables físicas medidas. Sólo
sobre el análisis de vibraciones hay que tener alguna precaución: sí, pero sólo
si disponemos de buenos equipos, un buen software y sobre todo un buen técnico
para analizar los resultados. Y claro, no en todas las plantas: solo aquellas
que tengan equipos rotativos grandes y caros (turbinas, motores de combustión,
grandes motores eléctricos, etc).
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