Averias en Motores
La
mayor parte de los fallos en motores de gas tienen tres orígenes:
a)
Fallos de diseño. Muchos motores no están suficientemente desarrollados
o experimentados cuando llegan al mercado. Así, la resistencia de algunos
elementos no ha sido suficientemente calculada, las condiciones de
experimentación y prueba no se corresponde con las condiciones reales de
trabajo, algunas de esas condiciones son demasiado exigentes para lo que
posteriormente se encuentra en la realidad (condiciones de refrigeración,
calidad de gas, temperatura exterior, etc.), o simplemente, no se han probado
suficientemente y no se tienen una idea exacta de la vida de determinadas
piezas.
b)
La competencia comercial entre fabricantes, que lleva a que éstos
garanticen prestaciones, como potencia, rendimiento, disponibilidad o
flexibilidad para arranques, paradas y cambios de carga, que no se corresponden
con el desarrollo de la técnica.
c)
Las duras condiciones de uso de algunos de los equipos, obligados a
producir al 100% de su capacidad (en muchos casos, realmente por encima de ese
100% real) durante larguísimos periodos de tiempo
d) Negligencias
graves de operación. La más habitual de todas estas negligencias suele ser
tratar de arrancar una y otra vez con alarmas presentes sin solucionar el
problema, confiando en que sea una falsa alarma proveniente de un instrumento
que da una medida errónea. Esta interpretación ‘a la ligera’ de las alarmas que
proporciona el sistema, incluso la eliminación de la seguridad que evita el
arranque en condiciones de riesgo para la máquina, causa en algunos casos la
destrucción completa
Gripado
entre pistón y camisa
El
gripado es sin duda la avería más grave que puede tener un motor de gas, y
significa en muchos casos la destrucción total del motor.
Se
entiende en general por gripado la avería que se produce cuando dos piezas que
actúan conjuntamente mediante rozamiento, una fija y otra móvil, se agarrotan o
sueldan entre sí. En el caso del motor, este efecto se produce entre
pistón y cilindro o entre los casquillos y el cigüeñal.
El
gripado pistón-camisa aparece normalmente por cuatro causas: un fallo en la
lubricación, un fallo en la refrigeración, desequilibrio de biela que produce
un desgaste diferencial en el cilindro y defectos en uno de los segmentos, el
llamado aro de compresión o aro de fuego. El gripado suele producirse en la
parte alta del cilindro, donde las condiciones son más extremas
Por
su alto coste y por la gravedad de esta avería, los motores están equipados con
una serie de instrumentos capaces de detectar con antelación un problema que
pueda conducir al gripado del motor. Aún así, resulta curioso que el gripado
del motor no sea una avería rara e infrecuente. En un buen número de ocasiones
detrás de un gripado hay una negligencia grave de operación o de mantenimiento
del motor: arranques sucesivos en condiciones de fallo, desconexión de los
sistemas de protección, alarmas repetidas a las que no se hace caso, etc.
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